Preludio Nº3
—Camila…
—¿Ah?
Clic.
—Pero qué haces. Tiene que haber salido horrible.
—Tranquila, es una linda foto.
—A ver, déjame ver.
Sonriendo, estirando los brazos blancos y delgados, le muestra la fotografía en el visor de la cámara. Que no le gusta, que se ve triste, qué injusto; no se reconoce a sí misma.
—Esa eres tú.
Es un instante que no dura nada en el tiempo; hasta que después de su divorcio, Camila le pregunta a su hermano qué fue de la novia aquella. Al parecer le ha ido bien, se entera, incluso ha tenido sus propias exhibiciones; pero sale con un tipo que es un rufián. Y eso porque
—Siempre tuvo más talento para la fotografía que para la vida práctica.
A lo que responde la esposa, que conoció a la fotógrafa incluso antes que él, que la conoció también en la cama —aunque, tal vez, no con la profundidad que merecía.
—Quizá más interés.
Que es otro instante, que pasa y nadie lo recuerda. Pero años después, sabiendo que la vida tiene un resabio amargo y conociendo la naturaleza de la sombra de tristeza que cubre los ojos de ellos cuando miran al mundo, pregunta dónde está la fotografía, esa, sí, la que tomó esa vez; arriba, en alguna caja: no quería verlas.
Desempolvar álbumes, viejos, de cuero y arrugados.
—Esa soy yo.
Es como transcurre el tiempo.

6 comentarios:
Grandísimo descubrimiento.
Gracias, ¿pero a cuál te refieres?
Me han recomendado tu blog, especificamente "les larmes de jacqueline", no suelo leer prosa en los blogs, por lo general no me gusta lo suficiente, pero esa entrada que he leído me lo ha dicho todo de ti.
Tu sensibilidad, estilo y todo. Y encima, ¿Tienes 20 años? créeme, tienes talento. Mucho talento. No lo dejes.
Sin palabras.
Te linkeo. Aunque soy una vaga, procuraré leerte!!!
Un beso!
Tu blog, tu escritura... malditos chilenos. Te seguiré de cerca, tus textos me recorren la espalda como un calambre. Admirable, de verdad.
Bueno, hoy me siento honrado, y muy halagado. Reconozco que me hacía bastante falta. Siempre hace falta.
Muchísimas gracias, espero contarlos como lectores.
S.
Vengo a dejarte un abrazo y a leerte.
Por añadidura, dicen que viene a Chile Alessandro Baricco.
Un abrazo.
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