miércoles 22 de abril de 2009

Breve ensayo contrametafísico

Nota: no apto para subnormales, pragmáticos, mujeres, marxistas, chimpancés o gente derechamente más inteligente que su autor —un logro no muy difícil.




Breve ensayo contrametafísico



Bien dice Aristóteles (1006a 5) que no se puede demostrar el principio de no contradicción, pues éste es del orden de los primeros principios y, por tanto, no se puede recurrir a nada para demostrar aquello de lo que parten todas las demostraciones. Sin embargo, dice Aristóteles, “es posible establecer por refutación la imposibilidad de que una misma cosa sea y no sea”. En efecto, quién quiera refutar el principio tendría, necesariamente, que refutarse a sí mismo, con lo que afirmaría lo que venía negando. Es necesario, entonces, convenir en que sin el principio de no contradicción es imposible pensar. La no contradicción es el primer dato de la inteligencia en cuanto opone al ente la nada y permite, también, afirmar que los entes particulares se diferencian, pero no se oponen, pues toda diferencia conlleva, ante todo, una semejanza en cuanto todo ente participa del ens comune: el acto primero del ente en cuanto es ente, la existencia, es compartido por todos los entes.
Sin embargo, pareciera que cabe preguntarse si con ello se demuestra que sea también principio de la realidad la no contradicción. En efecto, que algo no pueda ser pensado no acaba de demostrar que no sea y, por otra parte, la pensabilidad solo viene a demostrar la existencia cognoscitiva de lo pensado. Sigue siendo imposible negar, en el orden del pensamiento, el principio de no contradicción —y se mantiene lo afirmado por Aristóteles en cuanto no se puede negar tampoco un primer principio del pensamiento; sobre todo, desde que negando el principio de no contradicción se hace imposible definir, y lo indefinido es inefable.
Mas, no pudiendo afirmar o negar el principio de no contradicción, nos está prohibido, por la navaja de Occam, suponer su existencia sin prueba. ¿Qué significaría una mayor multiplicación de los entes que este principio? Y ya se ha afirmado que parece no haber más que una necesidad cognoscitiva de él.
Esto vendría a significar que hay algo de la nada en el ser.
Conque el ser no sería opuesto a la nada en la realidad, y tampoco sería la diferencia entre los seres un principio real: todo sería igual en cuanto no diferenciado de la nada. El mundo, entonces, no tendría significado y no sería enunciable; y es de aquello que no podemos hablar de lo que debemos callar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué falta hacías por estos lados!!!!!!!! Muy bien por la referencia a Wittgenstein.

Tu lectora fantasma.

berti dijo...

Y sin embargo, una cosa es pensar y otra sentir. El sentimiento supera la no contradicción, transciende a menudo cualquier coherencia. Es capaz de ser fuerte y total, y a la vez, en términos de lógica, débil. Incluso hay cierta lógica que sí permite la contradicción: la lógica de la vida. Todos los buenos escritores lo saben.

Ahora falta ver qué más diferencia al pensamiento del sentimiento, y qué mola más.

Por la Dignidad Simia dijo...

Buenas tardes, me presento. Soy un chimpancé hembra con ligero retraso mental y seguidor de la obra de Carlos Marx.

Sin embargo, creo que lo que más va a enfurecer al autor es mi pragmatismo:

Hace ya tiempo que llegó a nuestro Planeta de los Simios un humano que se dedicaba a cavilar sobre graves materias. Lo capturamos y lo metimos en el zoo, donde se dedicaba a filosofar en soledad. ¡Deberíais haberle oído hablar sobre el Ser y la Nada!

En eso estaba cuando se le acercó uno de los guardianes; le escuchó atentamente, y finalmente le respondió:
-No puedo contradecirte lógicamente cuando dices que el pensamiento y la realidad están disociados, pero si realmente lo están, entonces, ¿qué sentido tiene que sigas indagando? Aparte de ocupar tu tiempo, claro. Es más, puesto que no podemos decir nada sobre lo que no sabemos, ¿por qué no te callas de una vez y dejas a los demás animales dormir en paz?

El humano nunca volvió a abrir la boca, dedicándose sensatamente a retozar con la joven humano hembra que pusimos a su disposición.

Con ello quedó demostrada, una vez más, la innegable superioridad de la raza simia.

¡Adelante, Simios, a triunfar!

Sierra dijo...

No debería dedicarme a la narrativa, se ve que tengo más éxito como... lo que sea. Seguro tienen todavía una matrícula para mí en la facultad de derecho.

No sé si el final wittgensteniano quedó un poco forzado... Viene a cuento, de todos modos; pero me parece que debería desarrollar más a partir de él.

Pensamiento y sentimiento, querida Berti, no son radicalmente opuestos. Y podrás encontrar que, aun dividiéndolos racionalmente, puede siempre tenderse analogía entre los procesos intelectuales y los sentimentales.
En efecto, si hay algo de la nada en el ser, también los sentimientos no tienen referente, también a ellos posee el absurdo y son, como las ideas, flatus vocis: palabras huecas, nombres vacíos. Y creer que los sentimientos apasionan más a los hombres (y mujeres, evidentemente) que las ideas es un error que se demuestra ante la mera evidencia del nazismo, de la Revolución cultural, de las guerras religiosas europeas, del Papa, de la Real Academia Española de la Lengua, solo por poner ejemplos.

La vida no admite contradicción, sino solo las excusas que la gente se inventa al respecto. Un análisis frío y científico de las vidas revelará que están poseídas por una lógica del mismo metal irrompible que conforma sus mecanismos. El sentimiento, que no es más que un género de estos mecanismos, tiene también una lógica.

Cosa que sería evidente si fuese tan fácil hacer las cosas como se debe y pensar usando el cerebro y sentir con el pecho (no el corazón, que no es más que una bolsa inflada de colesterol y grasa, contra algunas ridículas nociones anatómicas). Pero nos confundimos y tratamos de pensar que estamos enamorados, o de sentir que somos buenos.

Finalmente, a mi estimado lector del mundo simiesco, debo recordarle que ha olvidado usted la más importante razón por la que este ensayo no era apto para su lectura: es usted más inteligente que yo. En efecto, si yo lo fuese, seguiría su consejo y me quedaría callado, pues eso es precisamente lo que aconsejo. Ahora debiera acabar de entenderse que lo contradictorio no es ni de la lógica ni del sentimiento, sino mía, que actúo contra ellos.

Ciertamente, si hay algo de la nada en el ser, pensar no tiene ningún sentido. Por otra parte, si hay algo del no ente en el ente, nada tiene mucho sentido. Por lo que la vida de este pobre autor solo se ve continuada gracias a su intrínseca idiotez, que le permite ignorar la evidencia de sus razones.

Así que ha hecho usted, estimada lectora simio, la más adecuada lectura de este ensayo. Pero ha fallado, quizá por su condición de marxista, en reconocer que mi verdadera intención no era dar con la verdad, sino fastidiarle el día a las mujeres que leyeran la nota inicial. Para un nihilista, eso se llama "tener ganas de vivir".

Camisas dijo...

hola, acabo de descubrir tu blog y me ha gustado. te invito a leer un fragmento de mi nue libro "La Luz de la Oscuridad" http://camisaspadrino.blogspot.com/2009/05/la-oscuridad-de-juan-yerba-verde.html

saludos!!!