lunes 15 de junio de 2009

Entrada No. 100

Entrada No. 100



Considerando que Una isla al borde cumple, ahora, 100 entradas, he decidido hacerme entrevistar por Chuck Norris para celebrar. Iba a ser el tipo de 60 minutos (el de los suspensores), pero olvidé momentaneamente su nombre, de modo que no pude buscar su número en la agenda. En realidad, originalmente iba a ser Monica Bellucci la que me hiciera las preguntas; pero después de lo que hicimos en privado, una entrevista no nos pareció bien.

CHUCK NORRIS: Antes de comenzar, Sierra, decirte que eres un grande.
SIERRA: Gracias, Chuck, uno hace lo que puede.
CN: Y no me extraña que Mónica quiera irse a vivir contigo.
S: Mientras siga viviendo como un estudiante que además se da aires de bohemia artística, va a ser imposible. Pero soñamos en grande, Chuck, soñamos en grande.
CN: Pasando, entonces, a temas serios... Tu blog cumple cien entradas: ¿qué sacas en limpio de esta experiencia?
S: que debería pasar más tiempo en bares, Chuck. El tiempo que pasas en bares se transforma en polvos; mientras que el tiempo invertido en blogs, se transforma en que eres todavía más tarado que antes. Si llego a doscientas, empezarán a tomarme por marica, o algo peor.
CN: ¿Y eso no es algo deseable?
S: Y... a decir verdad, es bastante difícil sobresalir en este negocio si eres heterosexual y te importa una mierda el socialismo. Se te cierran muchas puertas, es la verdad. En un negocio como este, en que es tan importante tener siempre la polla de alguien en la boca, lo que pasa cuando no le haces la gracia a nadie, es que no te lee ni Cristo.
CN: Hablando de eso, ¿qué opinas de los españolismos?
S: Molan, Chuck, y empezaremos a usarlos más a menudo en este blog, porque los chilenismos, verdá, son pura mierda.
CN: ¿Y no te molesta que tu blog, en el que pones tanto esfuerzo, no lo lea ni tu madre?
S: Si me entero de que mi santa madre lee estas chorradas, lo cierro de inmediato.
CN: Hablaba figurativamente.
S: Ah, no estoy acostumbrado a eso. Mira, Chuck, si quisiera que la gente me leyese, cobraría. A decir verdad, me siento mucho más cómodo cuando me ignoran. Puedes tomarte licencias, ¿sabes?, puedes escribir bien si sabes que ningún cretino va a decirte lo inspirador que eres, y esas cosas, y cómo estaba a punto de matarse cuando tu obra les hizo ver lo bello que es el mundo. Imagínate qué vergüenza: salvarle la vida a alguno... En Japón, que hasta hace poco era un país serio, eso me obligaría de por vida con ellos: era la costumbre cuando salvabas un suicida. En cuanto empiezas a tener lectores, te preocupas por ellos. Tratas de darles el gusto... Y cuánto más te partes el lomo por ellos, más descubres que les desagradas y que te preferirían muerto, para que fueras digno de recordar.
CN: Entonces, ¿por qué no simplemente dejas de publicar tus trabajos?
S: Es demasiado fácil, Chuck. Además, es peligroso: si realmente pareciera que no me importan los lectores, seguro que me haría famoso en el acto y me leerían en veinte lenguas. Sería mi fin.
CN: Aun así, parece que tienes algunos seguidores fieles.
S: No me digas más. Hoy me llevé un susto de la hostia cuando descubrí que ya son nueve. ¡Nueve, Chuck! Desde luego, no es algo que haya que tomarse en serio. Pero imagínate que la mitad de ellos de verdad vayan a leer esto: me da escalofríos de solo pensarlo. Dentro de poco, ya ni siquiera voy a poder hablar mal de los payasos que hoy por hoy publican, porque voy a ofender sensibilidades, y esas cosas. No voy a poder ser un bruto ni en mi propio blog.
CN: ¿Tener seguidores no es una cosa buena? ¿No es un aliciente para mantener un blog?
S: Si mi audiencia se compusiera de modelos de bikini, seguro. Pero el hecho es, Chuck, que las guapas no leen; y si de casualidad son guapas, seguro que tienen algún otro defecto: verrugas escondidas, opiniones marxistas, o son vegetarianas, tú elige.
CN: ¿Piensas en algo que no sea follar?
S: No.
CN: ¿Y cómo escribes?
S: Escribo para follar.
CN: ¿Eso no se contradice con lo que me decías sobre las guapas?
S: Soy un escritor serio, Chuck: si no me contradigo, me aburro.
CN: Háblanos de lo que estás escribiendo ahora, Sierra.
S: Claro. Estoy trabajando en un Impromptu en allegro vivace, que es una cosa que no entenderás porque eres un analfabeto; básicamente un cuento muy largo, unas cuarenta páginas va a tener, de muy buena prosa. Es la pieza central de un libro de cuentos que ya tengo armado, y que solo necesita del Impromptu para terminarse. Esta obrilla maestra de la literatura intragable, se llamará Música de sordos, y va a estar muy bueno para la gente que no lo lea; obviamente, los que lo lean van a tener opiniones muy respetables y dignas de oírse al respecto, por lo que trataremos de que no lo vaya a leer más que la gente que se ofendería si se lo birlamos, para no tener que oír esas opiniones.
CN: ¿Por qué odias tanto a los lectores, Sierra?
S: Porque no me pagan un centavo por mi trabajo. Imagínate, che, que me parto el lomo por ellos, soy un fracasado a tiempo completo solo para que puedan leer algo interesante, estudio metafísica para tener cosas sesudas que decir, ¿y a mí qué me dan? Ni me invitan de copas, vamos.
CN: ¿Y qué planes tienes para el futuro?
S: Nunca más en mi puta vida voy a escribir ninguna obra de ficción con menos de veinte páginas, Chuck, excepto para tomarle el pelo a los lectores. El cuento es un género poco serio. Es tan poco serio, que hasta que se puede comparar con la poesía.
CN: ¿Y Borges? ¿Y Cortázar?
S: Poco serios, además de argentinos, como si no fuese pecado suficiente contra natura. Cortázar escribió algunas novelas, cierto, pero era argentino, ya viste.
CN: ¿Y por qué este odio súbito contra el cuento, género que has escrito toda tu vida?
S: Recientemente descubrí que todo el mundo escribe. Apuesto que hasta tú, en tus ratos libres de entrevistarme, escribes algún guión de película que no le muestras a nadie. El colmo de la vulgaridad es escribir poesía, evidentemente; pero incluso el cuento es un género tan accesible que salen cuentistas de debajo de las piedras. Y aunque obviamente yo soy tan inteligente que puedo distinguir un cuento de verdad de la porquería cualquiera, lo cierto es que soy el único, y que el lector promedio no distingue de lo que se escribe con la caca cuando se limpia el culo, de, pongamos, Sófocles. Es lo único que explica que nadie lea a Sófocles. La única razón por la que me he entretenido tres años escribiendo cuentos, es porque todavía no aprendía a afeitarme lo suficientemente bien como para hacer novelas. La novela sí que es un género serio: prueba de ello es que apenas hay mujeres que escriban novelas. Aunque no es suficiente, claro, y aun algunos novelistas se ganan el premio Nobel. Afortunadamente, como es un premio que también se han sacado las mujeres, el público se da cuenta de que es un premio de pacotilla, que le dan a borrachos, a criminales y hasta feministas. Hay que escribir algo que a uno lo distinga de los payasos.
CN: Entonces, ya que no planeas escribir muchos cuentos a partir de ahora, ¿cuál es el destino del blog?
S: Mira, no lo tengo claro. Hace rato que ya no venía dejando nada que valiera la pena leerse por aquí. Cuando releo esas cosas adolescentes con las que tuve el descaro de darme a conocer al mundo de internet (cierto que no es un mundo al que le importe un carajo leer basura), me da náusea. Solo las dejo ahí porque si no esta entrada número 100 no tendría sentido y porque a los gilipollas de mis lectores se les ocurrió votar en una encuesta para que los dejara. Pero siempre me va a quedar publicar ensayitos, propaganda misógina y esas cosas que si uno no las publicara, se olvidaría de que las escribió. Además, no sabes lo útil que es tener un catálogo on line de mis obras completas.
CN: Debes sentirte muy bien insultando a gente que te quiere y que te lee de puro cariño que te tiene.
S: Sí, Chuck. Lo mejor es que sé que se lo tomarán como una broma y seguirán como si nada.
CN: Pero si abusas...
S: ¿Qué van a hacer? ¿Dejar de pagarme la suscripción?
CN: Pero, si hablas mal de autores tan dignos y respetables, ganadores del premio Nobel, hasta, ¿qué libros son los que te gustan?
S: Mira, Chuck, dos clases de libros: los que no se han escrito, porque me ahorran la infinita paja de leer porquería, y los que no lee nadie más, porque me dan la oportunidad de hacerme pasar por un tipo culto sin tener que oír opinar al respecto.
CN: En general, no parece que ames mucho la literatura.
S: Lo que pasa es que yo amo demasiado la literatura, y me desespera ver a tanto infeliz haciéndola pedazos, como yo mismo. La diferencia entre esos cretinos y yo, es que al menos tengo la dignidad de no juzgarme digno de mérito alguno.
CN: Tranquilo, Sierra, las generaciones posteriores se encargarán de eso.
S: ¿Quieres saber lo que pienso de las generaciones posteriores?
CN: Dejémoslo estar. ¿Es que hay algo en lo que no te cagues?
S: Las modelos de bikini de las que hablábamos hace un rato. Solo ellas hacen que la vida parezca digna de vivirse. Siempre me he preguntado quién se las folla, y estoy decidido a averiguarlo. Escribiré una novela al respecto.
CN: ¿Una novela sobre modelos de bikini?
S: Claro. Estoy harto de las novelas sobre tipos que lo único que han hecho es leer otras novelas. O poemas, incluso.
CN: Háblanos de los premios que has recibido, Sierra.
S: No me gané ni los concursos de cuentos del colegio, Chuck. Mis obras las van a empezar a leer cuando me muera, solo por fastidiarme. Pero me voy a vengar: las voy a hacer tan venenosas, tan infectas y llenas de insultos, que van a desear que toda mi época se la tragara un agujero negro.
CN: ¿Y los contenidos? ¿La belleza? ¿Las ganas de vivir?
S; Las ganas de vivir son para maricas. Yo prefiero cabrear a los lectores.

6 comentarios:

Hector1564 dijo...

CN: Aun así, parece que tienes algunos seguidores fieles.

S: No me digas más. Hoy me llevé un susto de la hostia cuando descubrí que ya son nueve. ¡Nueve, Chuck!
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Como escritor no sé pero como matemático no vales una mierda, ¿cómo es que sólo cuentas 9?

Por cierto, me he reído con el post. Espero que eso no te de rabia.

Sierra dijo...

Jajaja... Bueno, si usted me estropea las sumas, no es mi culpa, pero me da gusto.

Lautréamont dijo...

Esto ha sido mejor que coger un rifle y doscientas granadas y entrar en una guardería o un centro de premamás.

Creo que si nos azota un poco más hasta nos acabará gustando. Los lectores somos así.

Esther dijo...

Qué cosa, me había perdido la entrada Nº 100 y los festejos por ella.

Pero es poque te tengo cariño, ¿eh, Sierra? Por eso, no te leo, para evitar que te sientas mal siendo leído...

Abrazos,
Esther
PD: son diez. ¿Indiecitos?

Anna O dijo...

Las mujeres guapas también leen. Son pocas, es cierto, y todas con un inconfesable pasado.

Sierra dijo...

Huy, ¿me las presentas?