Paradoja a partir de un sueño
Junto con el regreso de Jesucristo, el siglo XXII presenció un tiempo de extraordinario apogeo económico, tecnológico y —sobre todo— cultural. Lamentablemente, para las postrimerías del siglo, todo rastro de gloria había desaparecido en el caos. Lo único que quedaba era la escuela de la historiografía cuántica, que se desarrolló a partir de grupos monásticos autárquicos. Decididos a revertir los desastrosos efectos que había tenido en su propia época el triunfo de la anterior, empezaron la ardua tarea de reescribir los libros. Hacía mucho que las ciencias se habían rendido ante la imposibilidad de viajar en el tiempo, pero los historiadores sabían que la observación cambia lo observado. La forma del siglo XXII empezó a transformarse, partiendo por una drástica modificación de los mapas. En el siglo siguiente cundía el convencimiento de que las masas de tierra debían haberse inundado. Con la muerte de los primeros millones, se le declaró la guerra al futuro. Así se salvó la necesidad de continuidad causal entre las épocas. A medida que los habitantes del primer siglo veían hundirse sus continentes en medio de luces boreales (el universo reaccionaba) los supervivientes veían aumentar su propia miseria cuando sus antepasados redoblaron tercamente sus intentos de eliminar el futuro mismo.

7 comentarios:
Coherentemente onírico.
"Coherentemente onírico, coherentemente onírico..." qué carajo habrá querido decir con eso... No se me estará usted volviendo listillo, ¿cierto? Van dos veces seguidas que me señala mi propia idiotez.
Más bien habría que decir "decoherentemente onírico" pues es la decoherencia lo que impide que las propiedades cuánticas den lugar al milagro macroscópico, que no a relatos borgesianos. Al final el que se puso listillo fui yo. Sabrá disculparme en nombre de Michael Jackson, protomártir.
Quizá la lección más importante que nos enseña la literatura es que la verdad tiene poco que ver con la experiencia.
Me temo que no estoy de acuerdo, Irichc; pero gracias por dejar un comentario y suscribirse.
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Entre tanto, estoy de vacaciones.
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